—¿De verdad?
El tono de incredulidad de Enzo me causa un poco de gracia.
Comprendo que para él sea algo increíble, pero yo he tenido un montón de tiempo para pensarlo detenidamente mientras estuve cautiva en esta casa.
Empezando por el hecho de que la angustia que sentí mientras estaba lejos de mí y no sabía lo que le sucedería fue horrible. La necesidad que tenía por ir corriendo a buscarlo, advertirle lo de Sam, o por lo menos asegurarme de que estaba bien, fue demasiado difícil de combatir.