Enzo
Doy vueltas en el sillón sintiéndome incómodo. No puedo dejar de pensar en Cyrene. Habíamos estado tan bien unas pocas horas, y luego, tuve que venir a arruinarlo todo; como siempre.
En parte me arrepiento por haberle impuesto mi voluntad como su Alfa, pero no puedo permitir que arriesgue su vida de esa forma tan estúpida. Aunque me odie, aunque decida alejarse de mí y eso me rompa el corazón en mil pedazos, yo tengo que protegerla sin importar las consecuencias.
Veo la hora en el reloj de