Subió al segundo piso y caminó en dirección a la consulta, encontrando que estaba ocupada de momento con el cartel “No molestar”. Bueno, solo le quedaba esperar. Si además llegaba a la empresa sin los resultados, ¿quién oiría a Garlan?
Media hora después miró su reloj con frustración. ¿Hasta cuándo tendría que esperar? Por suerte, sus pensamientos fueron escuchados y la puerta se abrió, saliendo un beta diciendo «Gracias» al interior.
«Al fin» pensó Andrew, levantándose y caminando hacia allí a