-¿Tienes fiebre? -la mano del CEO se posó sobre la frente de Tobias delante de uno de los autos de él.
Él se sobresaltó y retrocedió un paso, bajando la mirada con el rostro, sí… notablemente rojo.
-No, es solo que… -no pudo seguir, ¿cómo le podría decir a aquel hombre que se había sentido excitado primero con tocarlo y después soñando que él lo tenía contra la mesa del comedor y lo estaba tocando, para despertar y encontrarse húmedo y con su sexo palpitante?
Se cubrió el rostro con aún más ver