Tobias tembló ligeramente.
Antes, la sola idea de ser tocado lo hacía estremecerse y, si tenía que ver con lo sexual, hasta ganas de vomitar lo atacaban; pero ahora, la lengua de este alfa lamía toda su boca, penetraba hasta casi su garganta y él simplemente se dejaba besar de aquella forma. Darse cuenta de esto hizo que un notable sonrojo nublara sus mejillas y lo confundiera aún más. Sus uñas se enterraron en los antebrazos de él.
Su corazón latió tanto en su pecho que parecía que se le querí