Selena sentía como la lengua del lobo recorría su cuello lamiendo su piel justo donde su vena latía desenfrenada. Su cuerpo estaba caliente y palpitaba en cada zona que era tocada por él, era como aquella noche, el placer opacaba cualquier miedo que pudiera tener ante la nueva experiencia.
El cabello del lobo rozaba su piel y la hacía estremecerse, las piernas de ella ahora alrededor de la cintura mientras la cargaba por los muslos se apretaban intentando no caerse, aunque sabía que él no la de