Otra persona se hubiera preguntado cómo alguien desconocido sabía entrar a tu casa, y donde estaba tanto el cuarto como la cama y además se hubiera aterrado. En cambio. Selena que iba en los brazos del aquel hombre solo apretó más sus piernas alrededor de su cintura mientras este caminaba besándola, y lejos de tener miedo estaba tanto fascinada como ansiosa de ver como aquello continuaría.
No había una parte de ella que no latiese y desease ser tocada. El olor del hombre se hacía cada vez más f