Mundo de ficçãoIniciar sessãoObedeció temblorosa, su miedo intentando ocultar sus verdaderas intenciones. Metió una mano bajo su manto y sacó la luna de adularia.
—¿Tal vez te refieres a esto? —tentó, sosteniendo la delicada cadenilla de platino.
—Eso es oro blanco —repliqué—. ¿O crees que nuestras sanadoras nos darían collares de plata?
Soltó la gargantilla volviendo a menear la cabeza y tratando de parecer







