Después de dormir por varias horas, Elizabeth despertó, una sonrisa se dibujó en mi rostro porque su estado ha mejorado, o por lo menos los dolores.
Me quedé apoyado sobre el marco de la puerta mientras la observó, es tan hermosa.
-¿Cómo estás, preciosa?
-Estoy bien, muchas gracias por lo que has hecho por mí.
-Sé que eres muy fuerte, por qué eres mi luna.
-No sé lo que eso significa, aún no recuerdo nada, mi mente está en blanco.
-Lo sé, pero no te preocupes, pronto todo volverá a la normalid