Me despedí de mi Luna porque tenía muchos asuntos que resolver y mi paciencia había llegado a su límite.
Me dolía la cara de tanto sonreír, lo hice para que ella estuviese bien, incluso cuando me habló de esas tonterías del noviazgo, que no me interesa en lo absoluto, eso son cosas de niños.
Aún recuerdo cuando dijo que la pareja se hace de a dos, y me río al recordarlo... es tan bonita, pero tonta, eso jamás ocurrirá. Yo no soy alguien normal, me temo que tendrá que adaptarse a lo que le tocó.