92. CIEN AÑOS DESPUÉS
La vida en la manada transcurre con una tranquilidad engañosa. Los cachorros, ahora jóvenes en la flor de la vida, asisten a la escuela y se mezclan con los de otras manadas. Pero entre ellos, Horus se destaca. A pesar de ser la reencarnación de un dios, su potencial permanece en gran medida sin realizarse. Su padre lobo, el vínculo crucial para liberar su verdadera fuerza, sigue siendo una presencia distante en su vida.
Esto no ha pasado desapercibido para los demás. Como hijo del Alfa Supremo