16. EL DIOS KHEPER
El gran altar de los ancestros, antes un santuario de paz y respeto, ahora estaba cubierto de horripilantes y oscuros símbolos negros. La esencia maligna que emanaba del altar era casi palpable, como una serpiente acechando en la oscuridad. Sin embargo, en cuanto sintió la presencia del Alfa Supremo, esta oscuridad se disipó como si nunca hubiera existido.
Fue una demostración de poder impresionante. La luz del Alfa Supremo se extendió por toda la cueva, iluminando cada rincón y desvaneciendo l