14. LOS HOMBRES HIENAS
La soledad pesa sobre Jacking como una manta pesada y fría. El Alfa Supremo, acostumbrado a tener su lobo a su lado, se siente extrañamente vacío sin su presencia. Y la idea de que un dios está jugando con él, con ellos, hace que el vacío sea aún más profundo. No está dispuesto a abandonar a su lobo, a Mat. No ahora, no nunca.
Con una determinación férrea, Jacking se dirige hacia las cuevas sagradas, un laberinto de pasadizos oscuros y húmedos que desembocan en la cueva de la luz de la luna. Al