Capítulo 98.
Capítulo 98
Arya.
La calidez del agua en la tina parecía disolver la rigidez de mis músculos. Sin embargo, en mi mente, el estruendo de la explosión seguía resonando. Me puse una túnica de lana gris y regresé al dormitorio. Dorian estaba sentado frente al fuego, observando cómo las llamas devoraban la madera con una intensidad hipnótica.
—No dejas de mirar hacia la montaña, Dorian —dije, sentándome a sus pies y apoyando mi cabeza en su rodilla—. Está sellada. Lo sentimos bajo nuestros pies.
Él