Capítulo 81.
Capítulo 81
Arya.
El sonido de las campanas no era solo una alerta; era un golpeteo ensordecedor que hacía vibrar las paredes de la mansión y mis propios huesos. El aire de la habitación, que hace un momento era cálido y denso por nuestra intimidad, se volvió gélido.
Dorian ya estaba vistiéndose con movimientos mecánicos y letales, su rostro transformado en la máscara de un depredador. Yo me puse una túnica gruesa, ignorando el temblor de mis manos, y me arrodillé frente a Elian.
—Dime exactame