Capítulo 80.
Capítulo 80
Arya.
El bullicio de la plaza se convirtió en un eco lejano cuando las puertas de roble de la mansión se cerraron tras nosotros. El silencio del vestíbulo era denso, cargado con el olor a cera de vela y el frío de la madrugada, pero entre Dorian y yo la temperatura era distinta.
La adrenalina de la sentencia, el triunfo de haber recuperado el agua y la tensión acumulada durante semanas vibraban en el espacio que nos separaba.
Dorian no soltó mi mano. Sus dedos seguían entrelazados c