Capítulo 64.
Capítulo 64
Arya.
El tiempo dejó de medirse en horas para dividirse en frascos vacíos y sábanas manchadas. Llevaba cuarenta y ocho horas sin descansar, sosteniéndome en pie solo por la adrenalina y el terror que me provocaba ver a Kael pálido, luchando por cada bocanada de aire en la habitación contigua al laboratorio.
Mi ropa era un desastre de ungüentos verdosos, ceniza y el persistente aroma a vinagre que usábamos para desinfectar.
La mansión era un hospital de guerra. Los pasillos, antes p