Capítulo 122.
Capítulo 122
Arya.
El estruendo del primer golpe contra las puertas del monasterio fue un impacto seco, metálico. Dorian seguía allí, de pie, con la mirada anclada en mis manos, que aún protegían mi vientre de forma instintiva. El tiempo parecía haberse congelado para él, mientras el mundo a nuestro alrededor estallaba en pedazos.
—¿Arya? —repitió, y esta vez su voz fue más sobria de lo que pretendía—. Dime que no es lo que creo. Dime que no me has ocultado esto mientras te jugabas la vida en l