La nana evidentemente ya había tratado con Regina y sabía que era experta en buscar problemas, así que ni se molestó en explicar.
Simplemente apagó el televisor y se levantó para decirle: —Ya está dormida.
Regina se dirigió hacia la habitación de Sofía.
...
Sofía era muy obediente, siempre se dormía puntualmente a las nueve.
También hoy, después de arroparla, me miró expectante: —Mamá, ya no quiero escuchar cuentos de princesas.
Me extrañó: —¿Por qué?
Antes le encantaban las princesas hermosas y