Pero encima ella quería comprarle una consola de videojuegos... Seguramente quería que se volviera adicto y se echara a perder. ¡Así su papá dejaría de quererlo!
Gabriel estuvo a punto de hablar, pero al ver la mirada esperanzada de Joaquín, se contuvo y solo asintió: —Está bien.
—¿De verdad? —Joaquín le acarició la mejilla a Gabriel— Ya que a Gabriel también le agrada mamá Carolina, entonces los cuatro podremos vivir felices como familia.
Por ahora mamá Carolina podía fingir ser buena con él fr