Las maestras también se acercaron a explicar:
—Ella es la mamá de Sofía, vino especialmente a traerla hoy, no malinterpretes.
—¡Imposible! —Gabriel refutó sin pensarlo—. ¡Ella es mi mamá!
—No inventes parentescos —lo interrumpí—. Yo nunca tuve un hijo como tú.
Gabriel se quedó atónito.
La maestra también intentó razonar con él:
—¿No recuerdas que cuando vino a recogerte la última vez, dijiste que no la conocías?
Qué extraño que ahora repentinamente dijera que era su hijo.
Gabriel vio cómo me sub