Al escuchar sus palabras, me di cuenta de que en el auto solo me había concentrado en explicarle que ella no tenía la culpa del accidente, olvidando contarle lo que pensaban los abuelos.
—¿Recuerdas lo que te dije hace un momento? —le pregunté con calma.
—Por supuesto —asintió Sofía.
—Los abuelos estaban tristes porque mamá era su hija y los dejó para siempre —le expliqué despacio mientras acariciaba su mejilla—. Seguramente tú también sufriste mucho.
Sofía bajó la mirada al recordar lo sucedido