Llegó un nuevo día, y el juicio estaba ya a solo unos días de distancia. Livia aún no había recuperado las fuerzas. El agotamiento que sentía en los huesos no era solo físico; había calado hasta lo más profundo de su ser.
No temía tanto al juicio en sí, sino a la sentencia que pudiera dictarse después... los castigos que podrían caer sobre ella y sobre Lilly. La incertidumbre era algo que la carcomía lentamente por dentro.
Desde la noche anterior, sus pensamientos eran pesados e inquietos. Cada