Cielle despertó temprano en la mañana, el día anterior había trascurrido lento y de una manera inesperada. En veinticuatro horas hizo lo que jamás imaginó, asesinó a hombres, escondió sus cadáveres y confesó su amor de una manera bastante extraña. Le parecía raro que en aquella ocasión hubiera sido tan vergonzoso, no era la primera vez que le decía a Idan sus sentimientos, pero en el pasado pudo decirlo sin problemas, sin remordimientos o vergüenza, fue sencillo aunque le hubiera causado dolor