—Eres genial —expresó emocionado Micah para lanzarse a los brazos de Cielle, dándole un fuerte abrazo —. Nunca más voy a subestimarte.
—Muy lindo todo —pronunció de mala gana Osiris —, pero tenemos que deshacernos de todos estos cuerpos —les recordó.
—Hay un lugar —dijo Micah aún con los brazos alrededor del cuello del abogado.
—¿Podrías soltarlo ya? ¿Piensas pasar todo el día como una garrapata? —Osiris agarró el brazo del pelirrubio y tiró de él para alejarlo del contrario.
—Está celoso —