Osiris había ido en su auto a recoger al abogado. El de mirada felina conducía un deportivo negro bastante caro según su aspecto, con un motor que gruñía de manera hermosa cada vez que apretaba el acelerador. Ahora ambos se dirigían hacia la estación de la policía. El camino se le hizo más corto de lo que imaginó a Cielle, que apenas bajó ingresó de manera rápida al lugar.
Cielle tenía algo que lo caracterizaba como abogado, y era algo más que su talento o su fluidez con las palabras. El joven