Cielle estaba en su habitación tendido sobre la cama con la mirada fija en el techo. Una de sus manos estaba sobre su frente y la otra descansaba en su abdomen. Respiró profundamente soltando un suspiro desgarrado, más de lo que esperó.
Le preocupaba la manera en que sus emociones se habían vuelto inestables en los últimos días. Desde su reencuentro con Idan era como si ese muro invisible a su alrededor, se hubiese derribado. Ese control que tenía sobre sí mismo desapareció. Ya no era inmune