Capótulo 52 —Entrenada por la CIA
Narrador:
Hasta que una vocecita irrumpió por la ventana abierta:
—¿Están a los besos otra vez?
Ambos se separaron como si alguien hubiera lanzado un balde de agua fría entre ellos. Sasha se giró, con el corazón desbocado, y Eros soltó un bufido incrédulo.
—Sofía... —murmuró Sasha, al verla asomada desde la ventana —¿Qué estás haciendo ahí?
La niña se colgó con agilidad y, en cuestión de segundos, ya estaba trepando por la ventana con la gracia de un gato.
—No