Capítulo 39 —Dos meses
Narrador:
Aún con sus cuerpos unidos, con la respiración desordenada y los músculos temblando, él apoyó la frente contra la de ella, con los ojos cerrados.
—Joder, Naty… tú me desarmas —susurró, con esa voz áspera que nacía entre el deseo y la verdad.
Ella no respondió enseguida. Solo lo miró, y con los dedos aún enredados en su nuca, murmuró:
—Tú también lo haces conmigo.
Él acarició su mejilla con el dorso de la mano, como si no quisiera dejar de tocarla nunca.
—Hubiera