Capítulo 138 — Una irregularidad viva
Narrador:
La habitación estaba sumida en la penumbra. El único sonido era el del monitor cardíaco, constante, monótono. Afuera era madrugada, pero allí dentro el tiempo no existía. Sasha no había dormido, no podía. Se mantenía sentada junto a la cama, con la frente apoyada en la mano de Eros, los ojos cerrados, pero el cuerpo alerta. Cada pitido, cada cambio en el ritmo respiratorio, cada pequeño movimiento del aire la hacía abrir los ojos. Y entonces ocurri