—¿Larissa...? ¿Larissa, estás ahí? —Por más que lo intentaba, no era capaz de hablar— Oye... ¿Pasa algo?
—Yo... Ehh...
Dios, es solo una llamada. No es tan difícil, Larissa. Vamos, tú puedes.
Justo cuando estoy a punto de hablar, un largo suspiro me corta.
—¿Aún sigues molesta por lo de mis padres? —Cierro los ojos al recordar ese detalle— Oye, de verdad lamento que...
—En realidad llamé porque necesito hablar contigo... —Me muerdo la punta de la lengua mientras pensaba cómo abordar esto sin po