—Bien... Aquí está... —Las palabras de la doctora me hacen dirigir la mirada hacia la pantalla negra frente a mí. No había mucho, solo un pequeño puntito de luz. Mi pequeño puntito de luz. —Aún es pequeño... Unas tres o cuatro semanas aproximadamente.
No puedo creerlo...
Un bebé...
Mi pequeño bebé.
Mientras la doctora continuaba moviendo el aparato dentro de mí, no podía evitar que una avalancha de pensamientos me invadiera. Primero, confusión; luego, shock, y ahora... emoción.
De nuevo había