Capítulo 28 — Iré por palomitas.
—Vayamos al hospital, Larissa. —Evan me sostiene del brazo. Grandes gotas de sudor se deslizaban por mi frente; me sentía muy débil y con el estómago revuelto. —Quizás te intoxicaste. Es peligroso que...
—Estoy bien, Evan... Solo necesito dormir un poco.
He estado diciendo eso desde que llegamos a la casa de playa de mi amigo. Durante todo el viaje me estuve sintiendo mal, y las cosas empeoraron al llegar. Evan se encargó de que Liv no se asustara por mi estado y la llevó a la playa y a un parq