El empresario Elías Sotomayor, entró en su costoso Bugatti al camino que daba a la mansión Masherano, le llevo casi diez minutos llegar ahí, contempló los altos árboles y al llegar a la puerta de la residencial una enorme fuente que más bien parecía una abra de arte, se trataba de de cinco lobos, dos adultos y tres cachorros de color negro con ojos azul grisaseo brillantes, la pieza era magnífica y no dudaba que única
Al ver el enorme y lujoso castillo, la riqueza del hombre palideció, él hasta