El Alfa se entera de detalles importantes.
Los betas que llegaron por su propio pie para preguntar sobre su hija, fueron abordados y llevados frente al Alfa.
En menos de nada ya los tenía sentados frente a él.
— ¿Qué es lo que pasa? Nos están tratando con mucha hostilidad, nosotros hemos venido aquí a preguntar por nuestra Esmeralda, usted ha llegado sin ella y nuestra hija está muy enferma.
— Responda a mi esposo, Alfa, ¿En dónde está mi princesa? ¿Dónde la dejó? ¿Cómo pudo abandonarla en ese río?
— No los cité aquí para hablar de Esmeralda, ella se quedó en la cabaña del río y seguramente está bien. Pueden enviar a algún empleado a recogerla.
— Pero Alfa, usted se la llevó, se supone que usted debió traerla consigo. — Dijo la madre algo exaltada.
— Yo estoy ocupado en otras cosas más importantes, por ejemplo en preguntarle a usted beta, ¿Qué fue lo que habló con mi luna la madrugada de anoche, justo cuando ella cargaba en sus brazos a mi cachorro muerto? — La seriedad del poderoso lobo podía hacer que te aterro