–Si quiere, créame –se obligó a soltarla y desprender la mirada–. Como su tutor, velare por usted como mi alumna. Siempre y cuando acceda a mis enseñanzas. De lo contrario, estará usted sola.
Levantándose, camino hacia la salida, deteniéndose antes de girar la perilla.
–Si no coopera, será una lástima el destino que le depara –fue todo lo que dijo, antes de retirarse del cuarto, dejándola sola con pensamientos dudosos y decisivos.
>>Eso será suficiente para comenzar<< ladeando una sonrisa, de