—Selena, hija en el caso de ser una hembra, sería muy diferente la situación. Empezando porque las tradiciones no aceptan a una mujer como líder.
—Eso es bizarro, padre. No puedo creer que me digas esas cosas. —contesta indignada la pelirroja.
—Entiende que no soy yo quien creo las leyes y normas. Fueron establecidas hace siglos. No soy quien para desafiar a la manada.
—¡Es absurdo! —espeta, Selena al escuchar tanta sumisión en la voz de su padre.
—Quizás lo sea, pero muchos, por no decir