Como dos lobos insaciables, Selena y Edwar vuelven a amarse esa noche. El lycan no desea salir de ella, ni ella dejar de tenerlo dentro de su cuerpo. Todos los prejuicios y sus egos quedan a un lado ante la necesidad de amarse y poseerse. La pelirroja ha olvidado las palabras de Bodolf sobre la traición de su hermano con su ex esposa y Edwar se desprende de sus dudas, y el hecho de que ella haya podido estar con Bodolf resulta irrelevante en ese preciso instante. Es como si estando juntos, todo