Después de romper el lazo con Eco, el joven Alfa abandonó el lugar importandole poco el estado de quien era su compañera. En un principio se había propuesto a solo preguntar por donde yacían los restos de su madre pero una vez más dejo que la bestia tomara el control, descargando la furia sobre la única persona que conocía tal respuesta.
La bestia no experimenta ningún remordimiento, pues en su conciencia crece una tranquilidad perturbadora. Según sus demonios Hizo pagar a la persona correcta.