Eco.
Bajo la temible mirada de Erika desvío la atención en la camisa de fuerza que me han colocado. Tiene 3 fajas y ajustan los brazos, permanezco inmóvil de la cintura para arriba. Nunca e ido a un manicomio pero no hay que ser listo para saber que esta clase de prenda se usa en dementes. —Estas en todo tu derecho de guardar silencio, sin embargo lo mejor para ti es...hablar— la miro ¿Cree que soy tonta? —. Si estuviera en tu lugar lo haría sin dudar.
Que pésima estrategia.
—No va a funcion