Mundo ficciónIniciar sesiónChristian, cuando se dio cuenta de que Lynda se había marchado se metió a su despacho, fue al pequeño bar y se sirvió un vaso de whisky, fue tomando trago por trago. Las horas iban pasando, mientras los recuerdos de lo vivido se aglomeraban en su mente, como si fuera una mesa, en la cual se colocaran libros tras libro uno encima de otro y estuviese a punto de colapsar por el peso.
Por momentos, él pensaba que su mente le jugaba una mala pasada al sobr







