Mundo ficciónIniciar sesiónChristian no pudo evitar observarla de pies a cabeza, una corriente de excitación le recorrió el cuerpo, su pene se irguió dentro del pantalón, sus ojos se nublaron producto del deseo, era hermosa, frágil, tenía la piel tan blanca como un copo de nieve, sus pezones sonrosados resaltaban en sus dos cúspides, como jugosas cerezas maduras.
Una parte de él, la salvaje, quería brincarle encima, abrir sus piernas, e







