El secreto expuesto.
Fernando giró el rostro hacia la voz. Sus ojos oscuros se abrieron de golpe al ver la figura de pie en medio de la penumbra.
—¡Maldito bastardo! —rugió Fernando.
El dolor de su abdomen desapareció tras el velo de la rabia. Apartó el cañón de la escopeta del pecho de Elías y lo apuntó directo a la cabeza de Alessia.
Elías reaccionó con una velocidad bestial.
Lanzó la mano derecha al frente, atrapó el cañón de acero frío y lo empujó hacia arriba con toda su fuerza bruta.
¡BAM!
El disparo estalló