Capítulo 53; Fantasía cumplida.
—Asi que has estado fantaseando conmigo... señor Harrison— sonrió ampliamente.
—Como un demente — deslizó las manos suavemente por el contorno de su cuerpo— cada mañana que he venido a la oficina, he imaginado tu cuerpo sobre el escritorio.
—Soy una mujer recatada, Harrison— le dijo sonriente— ¿Cómo diablos haces para empujar mis límites?— se inclinó mordiendo el labio inferior masculino, haciéndolo estremecer—¿cómo haces para que me olvidé del recato y te permita hacer lo que quieras conmigo?