Capítulo 33; Delicioso buenos días.
Gianna suspiró, moviéndose contra el cuerpo cálido detras de ella, sentía como delicados besos eran depositados a lo largo de su cuello, aquello la hizo suspirar... abrió los ojos encontrándose con que los rayos del sol, se colaban a través de las cortinas de los ventanales, que la noche anterior no habían sido cerradas como es debido. La gran mano de su esposo, que reposaba en su abdomen, la presionó contra él.
—Buen día, Gia— susurró contra su oído, su voz la estremeció hasta los cimientos, si