CAPITULO 8: VIRGEN A LOS 30’S
Enzo la dejó caer sobre la cama con una delicadeza que contrastaba con la intensidad de sus movimientos. Se inclinó hacia ella, cubriéndola con su cuerpo, y sus labios encontraron los de Svetlana con un hambre controlada, cada beso más profundo que el anterior. Mientras sus manos recorrían su cintura, firmes pero cuidadosas, ella sintió cómo el calor que había comenzado en su pecho descendía en ondas, haciéndola estremecer.
Cuando él se posicionó entre sus muslos,