CAPITULO 72: NADIE LA TOCA.
CAPITULO 72: NADIE LA TOCA.
Boris siguió la dirección de su mirada y vio la silla de metal colocada en el centro de la bodega. Sus reposabrazos estaban adornados con correas de cuero. Su corazón dio un salto violento en el pecho.
—S-señor... yo... yo solo hacía mi trabajo... yo no quería...
—No me hagas perder el tiempo —respondió Enzo con un gesto molesto, y luego chasqueó los dedos.
Sin más preámbulos, Gennaro y Alfonso lo sujetaron por los brazos. Boris intentó resistirse