Me quedé mirando aterrorizada a mi marido, mirándonos los dos fijamente a los ojos, viendo en ellos mucha rabia y furia
— Me duele, suéltame por favor Mark, me estas haciendo daño — le dije
—- Y más te va a doler, si no me dices quien te ha dicho que sigo en relación con ella — me dijo apretando más su mano en mi brazo
— Han entrado varios mensajes de ella esta noche en tu móvil y como tu esposa que soy los he leído todos ¿qué pasa Mark? ¿Aún la amas? — le pregunté llorando
— No me dejará en pa