Hice lo que me pidio el, notando como mi esposo se levantaba de la cama y abria el cajon de su mesita, dandome cuenta de que saco de ella una pequeña botella que yo nunca habia visto, paso el liquido que contenia la botella por mis nalgas, acariciando mi sexo con sus dedos y sus manos, volviendo a pasar su manos por mis nalgas, metiendo uno de sus dedos dentro de mi pequeño agujero, haciendome gemir sintiendo lo que era el placer junto al dolor. Una vez que termino de masajearme, se puso de rod