Mark se marchó al día siguiente a San Diego con su hermano Aaron como me dijeron y con dos de los abogados de mi esposo, dándonos un dulce y apasionado beso Mark y yo cuando nos despedimos en la puerta de mi casa. Por la noche y ya estando mi hija durmiendo en su cama, escuche la melodía de mi móvil, lo cogi de encima de la mesita donde lo tenia viendo que era mi esposo
— Hola mi amor ¿cómo estás? — me pregunto
— Bien y la peque durmiendo ¿qué tal por San Diego? — le pregunté
— Todo tranquilo S